Sunday, October 01, 2017

New Book on Press Freedom in Cuba: René Gómez Manzano, ¿Puedo Opinar?

(© Cubierta: “Prensa libre”, Claudio Castillo)


I am happy to report the publication of a new book, René Gómez Manzano, ¿Puedo Opinar? (Primera edición: Agosto de 2017;ISBN de Publiberia: 978-84-946998-2-5 Edición: Grace Piney). 
El volumen fue editado por Grace Piney, con prólogo del académico José Azel, introducción del periodista independiente Roberto de Jesús Quiñones e imagen de portada del artista Claudio Castillo.

El libro puede adquirirse en la librería Altamira (Coral Gables, Miami). El ebook se está haciendo circular, gratuitamente, en la Isla. (here)
In his announcement of publication Mr. Gómez Manzano expressed the hope that the work be given wider circulation, especially within Cuba where that might otherwise prove difficult.The ebook will circulate free especially within Cuba.
La Habana, miércoles 27 de septiembre de 2017
Estimados amigos:
Tengo sumo gusto en remitirles, en fichero adjunto, el libro electrónico (e-book) de mi obra más reciente. Ella lleva por título “¿Puedo opinar?”, y su tirada en soporte de papel fue limitada. Por este medio les invito a darle a la obra que les envío en formato electrónico la mayor difusión posible, especialmente dentro de Cuba. Con ese objetivo, les pido que la reenvíen a todos sus contactos. Esperando que ese material resulte de su interés y agradeciendo de antemano su amable atención a estas líneas, me despido de ustedes,
Atentamente,
René Gómez Manzano
 The book consists of a collection of Mr. Gómez Manzano's essays circulated in Cuba over the last several years.  It makes for excellent reading about the state of change and continuity in Cuba. The Epilogue follows (Spanish only)




 


Epílogo
El escenario de la convulsa realidad cubana ha cambiado para el inicio del año 2017.

Por una parte, falleció el fundador de la dinastía reinante. De manera curiosa, su presencia en los medios masivos de la isla es ahora mayor que durante sus últimos años de vida. Hasta un programa diario de televisión han inventado para exaltarlo: “Fidel con nosotros”. Pero ya no podrá vetar los cambios que puedan adoptar Raúl Castro o sus sucesores.

Para justi car todas esas innovaciones futuras se invocará el nombre del nado, por supuesto. Los comunistas chinos, que han establecido un sistema de libre empresa en el que de dientes para afuera se sigue proclamando el marxismo leninista, ¿acaso no invocan de manera constante al difunto Mao Dze-dong? Con perdón de las comunas y del “Gran Salto hacia Adelante”.

En el caso de Cuba, ahí está el “concepto de revolución”, tan publicita- do y para el cual ahora, ya muerto su autor, se solicitó el respaldo de las rmas de los simples ciudadanos. En sus amplios enunciados generales cabe cualquier cosa que se les ocurra a los líderes actuales y futuros.

Otro cambio importante es el ocurrido a la cabeza del país extranjero que es –de lejos– el que tiene mayor capacidad para in uir en los destinos de la isla. Hace unos cuatro meses, Donald Trump tomó posesión de la Presidencia de Estados Unidos. Habrá que ver cómo se proyecta la política exterior de la nueva Administración que él encabeza.

Pero, mientras no se anuncie algún cambio signi cativo en este sentido, las actitudes del mundo democrático hacia Cuba (al menos, las de los países más poderosos e in uyentes, como los agrupados en la Unión Europea y los mismos Estados Unidos, entre otros) marchan por el camino de la normalización de relaciones, las visitas protocolares de alto nivel, las promesas de invertir, la condonación de deudas y el otorgamiento de otras concesiones unilaterales.

Y esto se hace a pesar del constante incremento de la represión, tan bien documentado por las organizaciones que se dedican al monitoreo de los derechos humanos en Cuba. Las listas que ellas publican re ejan los cientos de detenciones arbitrarias por motivos políticos que se pro- ducen cada mes; descuellan las Damas de Blanco, a quienes ni siquiera su condición femenina y apartidista libra de ser perseguidas. También pasan del centenar los miembros de la UNPACU (Unión Patriótica de Cuba) y otras organizaciones que permanecen en las cárceles; aunque sus causas están radicadas por supuestos delitos comunes, en realidad ellas obedecen a razones ideológicas.

Para los ejecutores de las políticas exteriores de los países demo- cráticos es como si ese aumento de la represión no existiera, como si el acrecentamiento en el número de los cautivos, así como en la perpetración de otros actos arbitrarios de las autoridades castristas, fuese fruto de la fabulación. Esperemos que esos prestigiosos Estados, tras constatar que sus cambios en la política hacia Cuba han tenido resultados contraproducentes, la reconsideren.

De todos modos, el in ujo que Estados Unidos y otros países puedan ejercer en los destinos de nuestro archipiélago es de carácter acceso- rio. Lo fundamental es, por supuesto, lo que haga el mismo pueblo cubano. Pese al rechazo cada vez más explícito que él muestra hacia el obsoleto sistema castrista, es un hecho cierto que ese repudio no ha solido traducirse en actos contestatarios.

Un factor que en buena medida ha incidido en ese resultado nega- tivo es la falta de concertación que han exhibido los grupos opuestos al comunismo. Pese a los diversos esfuerzos realizados para juntarse, esas organizaciones no han alcanzado el éxito en ese empeño.

Esta situación ha empezado a cambiar con la constitución del En- cuentro Nacional Cubano. Esta coalición, surgida hace unos meses, en el congreso celebrado en San Juan, Puerto Rico, el pasado agosto, ha sido la primera en agrupar de modo expreso a los demócratas residentes en ambas orillas. Aunque faltan por incorporarse a ese esfuerzo varias organizaciones importantes, las perspectivas son promisorias.

Otro factor relevante en el futuro político de Cuba es el anuncio hecho de modo o cial por el mismo general Raúl Castro: las reformas que sufrirá la llamada “Constitución socialista”, serán sometidas a re- ferendo. Al igual que sucedió en su momento en Chile, esa coyuntura abrirá nuevas perspectivas para la oposición.

Por otra parte, es un hecho cierto que, hasta el momento, el cubano ha pensado mayormente en solucionar sus di cultades personales me- diante la emigración. En los días nales de la anterior Administración de Washington, se anunció el n de la política estadounidense conocida como de “pies secos-pies mojados”. Se especula que la misma Ley de Ajuste Cubano podría ser abrogada en un lapso prudencial.

Esta última medida cerraría por entero a nuestros compatriotas las posibilidades (ya muy reducidas por la decisión de Obama) de adquirir la residencia en ese país sin contar con una visa de inmigrante. Pero incluso sin llegar a ese extremo, la misma situación del día de hoy, cuando domiciliarse en Estados Unidos se ha hecho imposible o muy difícil para los cubanos, representa un cambio importante de cara a las aspiraciones emigratorias de la generalidad de nuestros compatriotas.

El conjunto de las nuevas circunstancias mencionadas aquí incidirá en la situación interna de Cuba y en la actitud que observan los habitantes de la isla ante el régimen que padecen desde hace 58 años. Es razonable esperar que la suma de esos cambios abra nuevas perspectivas para la libertad de nuestra patria.

Pero, para lograr la libertad de Cuba es menester que el pueblo reciba cada vez más información independiente. Los regímenes totalitarios y autoritarios (como el de corte estalinista que impera en la isla) con- trolan la prensa: En principio, la población sólo ve, escucha y lee en los medios de comunicación masiva, lo que el mismo gobierno ordena que se publique en ellos.

Las modernas tecnologías de la información están ayudando a poner n a ese repudiable monopolio. Pero, como se sabe, en Cuba ellas se difunden con lentitud y sólo a una parte minoritaria de la población. Se requiere del apoyo del mundo democrático. Por eso las transmi- siones radiotelevisivas y el acceso a internet deben incrementarse. Y la solidaridad internacional no debe ser escatimada a los periodistas independientes, a quienes ahora mismo el régimen castrista amenaza con una mayor represión.

La Habana, 14 de mayo, 2017. René Gómez Manzano


René Gómez Manzano (La Habana, 1943) es un consultor jurídico independiente y se le reconoce como referente ineludible en temas constitucionales. Tiene prohibido ejercer la abogacía en la isla.

Se graduó de Derecho en las Universidades de Moscú (1966) y La Habana (1970). Fue asesor jurídico de la Secretaría Permanente para Asuntos del CAME; trabajó en los bufetes colectivos y fue abogado de o cio del Tribunal Supremo de Cuba.

Firmó el documento “La Patria es de todos” junto a Martha Beatriz Roque, Vladimiro Roca y Félix Bonne Carcassés en 1997. Criticaban el sistema económico y denunciaban la violación de los Derechos Humanos en la isla. Fueron encarcelados y sometidos a un juicio carente de garantías procesales, en el que no se permitió la entrada a diplomáticos ni a periodistas extranjeros.

Gómez Manzano fue condenado a cuatro años de prisión y Amnistía Internacional lo reconoció como prisionero de conciencia.

¿Puedo opinar? es una recopilación de artículos de René Gómez Manzano que han sido publicados por la agencia de noticias Cubanet y otros medios entre 2007 y 2017.

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