Thursday, May 14, 2026

Se anuncia la publicación de «Un constitucionalismo consultivo democrático para sistemas políticos marxista-leninistas (socialistas): teoría y estructura de la “democracia popular de proceso integral”», *American University International Law Review*, Vol. 41(2): 371-438.

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 VERSIÓN EN INGLÉS AQUÍ

 Me complace anunciar que mi artículo, «Un constitucionalismo consultivo democrático para sistemas políticos marxista-leninistas (socialistas): teoría y estructura de la "democracia popular de proceso integral"» (全过程人民民主), ha sido publicado en la *American University International Law Review*, Vol. 41(2): 371-438.

He aquí el resumen:

Resumen: El orden constitucional socialista (marxista-leninista) chino ha desarrollado recientemente, de manera exhaustiva, una teoría y una práctica de la democracia; un modelo que se ha presentado como alternativa a la teoría y la práctica de la democracia liberal. En la China contemporánea, esta evolución ha tomado una forma concreta bajo la denominación de 全过程人民民主 (Democracia Popular de Proceso Integral [WPPD, por sus siglas en inglés]). Este ensayo examina esta teoría emergente de la democracia china, tanto dentro de la estructura del constitucionalismo chino como en su calidad de expresión de sus fundamentos marxista-leninistas. La esencia de la distinción entre esta forma de teoría democrática y la democracia liberal clásica reside en la centralidad que, dentro de este sistema, se otorga a la consulta por encima de las elecciones; si la democracia liberal constituye una práctica esencialmente exógena (en la que las elecciones son la expresión primordial de la práctica democrática), la WPPD china adopta una forma esencialmente endógena (articulada en torno a sistemas bien organizados de consulta formal). En primer lugar, el ensayo examina los fundamentos estructurales y normativos de la WPPD. A continuación, explora el papel fundamental que desempeña la consulta —estructurada y estratificada— en la construcción de las instituciones democráticas en China. Por último, integra estas dos líneas de análisis para examinar la lógica subyacente del sistema: una lógica concebida para superar las contradicciones existentes entre la democracia de «línea de masas» y el principio constitucional fundacional de la «dictadura democrática popular», al tiempo que coordina las funciones de las organizaciones colectivas bajo el liderazgo del partido de vanguardia. Se analizan las consecuencias de este enfoque endógeno en la orientación de la teoría democrática, estableciendo comparaciones con las prácticas marxista-leninistas de Cuba y con las propias de la democracia liberal.
 
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Puede acceder al artículo aquí: 

ILR Website: https://auilr.org/volume-41-issue-2/
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 El presente artículo amplía y desarrolla sustancialmente las ideas publicadas originalmente en Guobin Zhou, Bjorn Ahl y Larry Catá Backer (eds.), *The Cambridge Handbook of Chinese Constitutional Law*, cap. 32 (CUP, de próxima aparición). Asimismo, el artículo forma parte de un estudio a largo plazo de mayor envergadura sobre la democracia, que trasciende ampliamente sus contextos de origen liberal-democráticos. Resulta provechoso leerlo conjuntamente con Larry Catá Backer y Flora Sapio, «Popular Consultation and Referendum in the Making of Contemporary Cuban Socialist Democracy: Practice and Constitutional Theory», *U. Mia. Int'l & Compar. L. Rev.* 27:37-130 (2020), y con Larry Catá Backer, Flora Sapio y James Korman, «Popular Participation in the Constitution of the Illiberal State—An Empirical Study of Popular Engagement and Constitutional Reform in Cuba and the Contours of Cuban Socialist Democracy 2.0», *Emory Int'l L. Rev.* 34(1):183-276 (2020).

A continuación se presentan la Introducción y el Índice, tanto en ESPAÑOL. INGLÉS AQUÍ.


 

 

 Un constitucionalismo democrático y consultivo para sistemas políticos marxista-leninistas (socialistas): la teoría y estructura de la «Democracia Popular de Proceso Completo», *American University International Law Review*, Vol. 41(2): 371-438.

Larry Catá Backer

I. INTRODUCCIÓN (372)
II. LOS PARTIDOS POLÍTICOS EN Y COMO DEMOCRACIA SOCIALISTA (385)
A. EL NUEVO SISTEMA DE PARTIDOS POLÍTICOS DE CHINA (391)
B. 中国的民主 (CHINA: UNA DEMOCRACIA QUE FUNCIONA) (405)
III. LA EXPORTACIÓN DE MODELOS DE SISTEMAS DE DEMOCRACIA POPULAR DE PROCESO COMPLETO Y MULTIPARTIDISTA COORDINADA (417)
A. LA CRÍTICA Y SU CONTEXTO (419)
B. UNA NUEVA «CIUDAD SOBRE UNA COLINA»; UN NUEVO «FARO DE LA DEMOCRACIA».(428)
IV. CONCLUSIÓN: ¿Qué aspecto debería tener la democracia? [¿QUÉ DEBERÍA SER LA DEMOCRACIA?] (434)


Resumen: El orden constitucional socialista (marxista-leninista) chino ha elaborado recientemente, de manera exhaustiva, una teoría y una práctica de la democracia; una propuesta que se ha ofrecido como modelo alternativo a la teoría y práctica de la democracia liberal. En la China contemporánea, esta evolución ha adoptado una forma concreta bajo la denominación de Democracia Popular de Proceso Completo (WPPD, por sus siglas en inglés). Este ensayo examina esta teoría emergente de la democracia china, tanto dentro de la estructura del constitucionalismo chino como en su calidad de expresión de sus fundamentos marxista-leninistas. La esencia de la distinción entre esta forma de teoría democrática y la democracia liberal clásica reside en la centralidad que, en este sistema, ocupa la consulta por encima de las elecciones; si la democracia liberal constituye una práctica esencialmente exógena (en la que las elecciones son la expresión primordial de la práctica democrática), la WPPD china adopta una forma esencialmente endógena (construida en torno a sistemas bien organizados de consulta formal). El ensayo examina, en primer lugar, los fundamentos estructurales y normativos de la WPPD. A continuación, explora el papel fundamental que desempeña la consulta —estructurada y multinivel— en la construcción de las instituciones democráticas en China. Por último, este análisis aúna estas dos líneas de investigación para examinar la lógica subyacente del sistema: una lógica cuyo propósito es superar las contradicciones entre la democracia de «línea de masas» y el principio constitucional fundacional de la «dictadura democrática del pueblo», al tiempo que coordina las funciones de las organizaciones colectivas bajo el liderazgo del partido de vanguardia. Las consecuencias de este enfoque endógeno respecto a la orientación de la teoría democrática se exploran mediante comparaciones con las prácticas marxista-leninistas cubanasy con las propias de la democracia liberal.

*      *       *

Quien aspira a acrecentar su poder y su capacidad extiende su alcance para atraer
hacia sí a los hombres de talento... En cuanto a aquellos a quienes no es posible cautivar
con palabras..., invítelos y cárguelos de responsabilidades. O bien
cárguelos primero de responsabilidades y revele después sus debilidades;
o revele primero sus debilidades y cárguelos después de responsabilidades.1

 I. INTRODUCCIÓN

Muchos estudiosos del constitucionalismo, por un lado, parecen dar por sentada
una conexión inquebrantable entre los principios fundamentales de la democracia liberal,
el constitucionalismo normativo y procesual, y la legitimidad sistémica.² En los estados democráticos liberales, este giro democrático es esencialmente exógeno, en el sentido de que las elecciones democráticas están desvinculadas de la gestión democrática. Los rituales de las elecciones
limitan y consolidan significativamente la práctica democrática. Desde esta perspectiva, el orden constitucional se manifiesta, legitima y reafirma con cada elección; en efecto, cada una constituye un acto de constitucionalismo aplicado. Este tipo de democracia exógena tiene una
profunda conexión constitucional. La centralidad de las elecciones suele estar
integrada en el texto constitucional,³ complementada por leyes, reglamentos⁴
y una extensa jurisprudencia.⁵ Dentro de este sistema, los tribunales desempeñan una
función de control, ofreciendo tanto un recurso como la potestad de equidad para gestionar
los abusos.⁶ La participación en el gobierno tras las elecciones, al igual que el mercado,
en el sector privado, está sujeta a normas que lo rigen,⁷ pero, por lo demás, es una
función de interés, influencia y posicionamiento entre particulares
y organizaciones con el interés y la capacidad de participar formal e informalmente en las acciones y deliberaciones de los funcionarios electos o designados para ejercer la autoridad política. Esta participación se elabora y debate dentro de una jurisprudencia dinámica impulsada por
élites académicas y políticas, que ha generado una rica literatura que, a veces, deriva en importantes controversias políticas centradas en la validez de los resultados electorales⁸ o el derecho de ciertos grupos a participar en las elecciones.

Por otro lado, toda desviación de este modelo queda fuera de
cualquier posibilidad de caracterización democrática. A los académicos les gusta calificar
estas variaciones de iliberales, autoritarias y, a menudo, como una inversión ilegítima y
antidemocrática del ideal constitucional democrático liberal.⁹ Esto se entiende tanto como un juicio (esta forma de organización es “mala”) como un indicador con el que se puede medir la autenticidad y las prácticas legítimas de una “buena” democracia. Dentro de los órdenes
democráticos liberales, el “giro” iliberal se describe como salvaje, populista,
erróneo y amenazante para el orden liberal.¹⁰ Ciertamente, sería
difícil argumentar que los sistemas no democráticos sean, o deban ser,
valorados frente a un consenso global que presupone la legitimidad política
solo de los sistemas democráticos. El problema surge cuando
aparece una desviación en las características de la democracia que son
necesarias para sustentar las reivindicaciones de legitimidad democrática. La cuestión
se vuelve aún más compleja cuando surge una visión ortodoxa
que postula un conjunto específico e inflexible de características y prácticas democráticas fundamentales,
cuya expresión más triunfalista (y ahora quizás cliché) surgió en el momento del colapso de la
Unión Soviética.11 Un sistema es democrático y constitucionalista si
se adhiere a un conjunto específico de principios fundamentales entendidos de una manera específica,
de lo contrario, es antidemocrático o, como se le denomina en el ámbito académico, autoritario.13

No obstante, vale la pena considerar si esta clasificación binaria y sus juicios se aplican a los esfuerzos por desarrollar prácticas democráticas que rechazan las premisas fundamentales de la democracia representativa liberal.14  Es decir, ¿debe un sistema político ser liberal para ser democrático? Para abordar esta cuestión es necesario ir más allá de la presuposición de que más allá de la democracia liberal solo existe la dictadura, por muy bien disfrazada que esté;¹⁵ y más allá de la democracia liberal como único criterio del sentimiento democrático.¹⁶

El tema se vuelve más interesante al considerar la organización política de los estados marxistas-leninistas (socialistas) postsoviéticos. Las diferencias no son superficiales. Reflejan nociones fundamentalmente diferentes sobre el propósito del Estado, el papel de los elementos de vanguardia,
y el desarrollo de los principios operativos en torno a los cuales los sistemas socialistas
y su relación con el pueblo han evolucionado, especialmente en el siglo XXI.17 Estas distinciones tienden a oscurecer la cuestión del debate combativo, en el sentido de que la
clasificación de un sistema político como «iliberal» suele conllevar la conclusión de que
debe ser autoritario, y sobre esa base no puede entenderse que produzca prácticas que se ajusten a las premisas de un orden democrático adecuado,18 —constituciones sin constitucionalismo ni democracia.19
La cuestión se vuelve aún más punzante cuando la esencia de la práctica democrática en esos Estados tiende hacia mecanismos endógenos basados ​​en la consulta popular, en lugar de en los
mecanismos exógenos de elecciones plenas, libres y sin restricciones de los detentadores del poder en un aparato estatal. Se puede argumentar que algunos Estados marxistas-leninistas han adoptado formas de consulta democrática, pero que los mecanismos en sí mismos pueden ser inadecuados incluso bajo teorías de la práctica democrática endógena.20 Pero la posibilidad de desarrollar la teoría democrática —y las prácticas que la manifiestan en la vida del Estado— sigue siendo digna de consideración. Ese es, pues,
el enfoque principal de este artículo.

Este ensayo examina las posibilidades teóricas y prácticas de un orden constitucional consultivo democrático marxista-leninista (socialista) construido sobre principios de consulta en lugar de
elecciones. Para ello, China ofrece un punto de partida bastante útil. Punto de partida. Solo recientemente China se ha sumado a estos debates.²¹ Internamente, los debates reflejaron las grandes batallas conceptuales entre los imaginarios democráticos liberales tradicionales y los del marxismo-leninismo chino surgidos tras el inicio de la era de la Reforma y la Apertura.²² Ese debate internalizó las discusiones más amplias sobre las organizaciones políticas dentro de los sistemas nacionales, incluyendo el papel del Partido Comunista en su transición de vanguardia revolucionaria al partido en el poder.²³
Al mismo tiempo, buscó naturalizar esa discusión global más amplia dentro del modelo político-económico chino, es decir, dotar a la discusión de características auténticamente chinas.²⁴ Hacia finales de la era de la Reforma y la Apertura, alrededor de 2015, esa iniciativa había producido
un amplio abanico de teorías dentro del leninismo chino,²⁵ gran parte de la cual ha sido objeto de numerosos escritos. La teoría de los partidos políticos, por lo tanto, está íntimamente ligada al desarrollo de las teorías de la socialdemocracia en China. Ambos están vinculados, a su vez, con la teorización
de la consulta colectiva que fortalece la legitimidad26 a través de organizaciones de masas representativas estructuradas institucionalmente en órganos consultivos bajo el liderazgo del Partido Comunista
de China (PCCh). Estos esfuerzos por desarrollar una teoría de los partidos políticos dentro de una teoría de la democracia socialista basada en la consulta representativa difieren sustancialmente de otros enfoques marxista-leninistas.27.

El objetivo de este artículo es profundizar en la actual elaboración de la teoría política de la democracia constitucional socialista china, el papel de los partidos políticos dentro de ella y la conexión
entre ambos y el pueblo. Ciertamente, desde el inicio del liderazgo de Xi Jinping, y acelerándose tras el comienzo de la Nueva Era Leninista China del desarrollo histórico, la vanguardia del partido chino ha buscado abordar y elaborar una teoría integral y autorreflexiva de la democracia constitucional endógena, con el partido de vanguardia como eje central y las organizaciones políticas de masas desempeñando un papel fundamental, racionalizando lo que ahora se conoce como «democracia de proceso integral».²⁸ En el centro de estos esfuerzos se encuentra el intento de racionalizar, dentro del marco de la
acción democrática a través de los partidos políticos, el vínculo directo entre el pueblo y los órganos estatales. De manera más decisiva, la elaboración busca transformar el maoísmo-leninismo del período revolucionario y las ideas de los principios del período de Reforma y Apertura, y reformularlos en el lenguaje de la democracia, la participación popular y los partidos políticos como órganos de mediación y liderazgo, bajo el concepto de 全过程民主 (Democracia Popular de Proceso Integral).

Con este fin, el ensayo se centra en tres documentos clave distribuidos por el Consejo de Estado chino a finales de 2021. Cada uno contribuye a lo que se pretende que sea una teoría coherente e integral de la socialismo, democracia, particularmente enmarcada en los principios marxistas-leninistas chinos. Cada uno ofrece una perspectiva del pensamiento oficial sobre la naturaleza de la democracia y su conexión con la organización del ordenamiento constitucional del Estado, así como la conexión entre el aparato administrativo del Estado y el aparato político general del PCCh en un sistema basado en la noción fundamental de que “el pueblo es el dueño del país”.29 Uno de ellos, 《中国新型政党制度》 (El Nuevo Sistema de Partidos Políticos de China),30 esbozó las estructuras actuales del sistema chino de cooperación multipartidista y consulta política bajo el liderazgo de la vanguardia suprema (el Partido Comunista). Otro, 《中国的民主》(China: Democracia Que Funciona)31, desarrolla una teoría y un discurso sobre la “democracia popular de proceso integral” [全过程人民民主]. El último, 美国民主情况 [El Estado de la Democracia en los Estados Unidos],32 “tiene como objetivo exponer las deficiencias y abusos de la democracia en los EE. UU., así como el daño que supone la exportación de dicha democracia”.33 En conjunto, los tres Libros Blancos del Consejo de Estado
ofrecen una visión integral de la emergente teoría de la Democracia Socialista, construida en torno a las premisas centrales del marxismo-leninismo chino en la Nueva Era (posterior a la Reforma y la Apertura)
El primero define y sitúa las nociones de partidos políticos dentro del leninismo chino contemporáneo; El segundo integra estos colectivos políticos en red y coordinados (bajo el liderazgo de la
vanguardia) dentro de un concepto más profundamente teorizado de democracia leninista
participativa; este último contrapone el modelo de “democracia popular integral”
a los principios de la democracia liberal (estadounidense) y propone el sistema de organización democrática leninista (socialista) como un modelo superior para el desarrollo de los Estados.

En conjunto, ofrecen una elaboración del núcleo ideológico generativo de la teoría democrática en el leninismo chino, cuya esencia Xi Jinping capturó sucintamente en su discurso durante la Primera Sesión de la XIV Asamblea Popular Nacional:

Debemos mantener nuestro compromiso de anteponer al pueblo. El pueblo es la
fuerza decisiva para construir una gran China socialista moderna en
todos los aspectos. Debemos desarrollar proactivamente una democracia popular integral,
mantener la unidad entre la dirección del Partido, la gestión del país por el pueblo
y el Estado de derecho, mejorar el sistema de instituciones mediante las cuales el pueblo gobierna el país, cumplir la voluntad del pueblo, proteger sus derechos e intereses e inspirar plenamente su entusiasmo, iniciativa y creatividad.34
En sus observaciones, identifica prácticamente todos los elementos de la democracia socialista,
elaborados dentro del concepto de Democracia Popular Integral. El fundamento es una noción leninista de soberanía popular, la profunda relación entre el desarrollo (modernización) y el proyecto democrático, las interconexiones entre el Partido Comunista de China (PCCh) como fuerza dirigente y la dialéctica
entre el pueblo, las estructuras de gobierno institucionales de la actividad colectiva,
y el papel rector del PCCh. Estas dialécticas representan tanto una aplicación como una elaboración de la “Línea de Masas” china.35 Como crítica, la conexión entre la participación de masas y
la gobernanza bajo el liderazgo del PCCh puede producir participación y gestión, pero no acción democrática en el sentido liberal democrático.36

Los tres Libros Blancos también reflejan un discurso elaborado ampliamente difundido bajo la autoría de Xi Jinping. De hecho, un tema recurrente en los discursos de Xi Jinping de 2021 se centró en buscar
respuestas a la pregunta: “¿Qué debería ser la democracia?”37 [民主应该 什么样?]. Xi criticó la democracia liberal por formalista y episódica, sugiriendo que existen alternativas más adecuadas para los estados en desarrollo y socialistas, e instó a que se resistan las teorías de la transformación democrática como necesarias o inevitables.38 El objetivo no era simplemente racionalizar el sistema de partidos políticos en China, sino también dentro de un marco evolutivo de principios marxistas-leninistas chinos, y a través de ellos, la construcción de una democracia socialista que pudiera ofrecerse como un modelo político alternativo contextualmente relevante para el mundo, principalmente a través de sus socios de la Iniciativa de la Franja y la Ruta en los estados en desarrollo. El desarrollo de una teoría de los partidos políticos en China, entonces, sugiere objetivos tanto internos como externos. Internamente, proporcionan la expresión de la democracia con características nacionales; Externamente, sirven como modelo para la aplicación adecuada de los principios de la organización democrática (“8个能否” [las ocho latas]).39

A la luz de los discursos de Xi, ahora ampliamente difundidos, los Libros Blancos del Consejo de Estado de 2021 sobre la democracia entrelazan cuidadosamente los tres temas clave: la naturaleza de la democracia constitucional socialista, la vinculación de las instituciones democráticas con la participación popular, y el papel de los partidos leninistas para garantizar dicha vinculación a través de sistemas de consulta, que en última instancia conectan a las masas con el liderazgo central en Beijing.40 El estudio considera la hipótesis: «la teoría emergente de los partidos políticos leninistas contribuye al desarrollo de una teoría coherente de la democracia socialista endógena constitucional». Su hipótesis subsidiaria es que, al menos conceptualmente, la transformación del principio de la «línea de masas» en «democracia de proceso integral» proporciona una base dentro de la teoría política leninista para vincular al pueblo con sus instituciones estatales mediante la estructuración de un sistema de organizaciones políticas de masas bien gestionadas bajo el liderazgo del partido de vanguardia. El objetivo de este sistema
es mejorar la consulta dentro de un sistema en el que la vanguardia dirige el debate político, define la agenda de implementación y controla el desarrollo de la ideología rectora. Ese sistema racionalizado de
Democracia Popular Integral (全过程民主) puede entonces despojarse de los valores y prácticas democráticas liberales para alinearse mejor con los principios del marxismo-leninismo chino en la Nueva Era del desarrollo teórico marxista-leninista.41

La siguiente sección examina con mayor detalle los Libros Blancos sobre partidos políticos
y democracia popular integral, y cómo cada uno contribuye a la elaboración de esta teoría de los partidos políticos dentro del marco más amplio del desarrollo de los principios y estructuras marxistas-
leninistas de la democracia socialista, y así como una democracia socialista como proceso integral: la democracia popular. Este análisis se lleva a cabo en función de siete interrogantes fundamentales:
(1) ¿Cuáles son las diferencias entre los órdenes constitucionales democráticos exógenos y endógenos?; (2) ¿Cuáles son las funciones teóricas de los partidos dentro de cada uno de ellos, en su labor de vincular a la ciudadanía con las instituciones de gobierno?; (3) ¿Cómo encaja una concepción leninista del
partido en este marco? ¿Cuáles son las diferencias y relaciones entre un partido de vanguardia y otras organizaciones políticas de masas?; (4) ¿Cómo se inserta un sistema de partidos leninista dentro de la concepción de la democracia consultiva?; (5) El papel de las elecciones en los sistemas democráticos endógenos y la utilidad del principio de la «línea de masas» para conectar a la ciudadanía con los órganos políticos; (6) Los desafíos potenciales para los marcos de partidos leninistas y los marcos de
democracia consultiva constitucional en el funcionamiento de los sistemas democráticos endógenos; y (7) Las implicaciones y el valor para otros sistemas políticos (asiáticos), especialmente en los Estados en desarrollo. Estos interrogantes sirven, a grandes rasgos, como estructura del estudio. La Parte
III añade, a continuación, la dimensión comparativa, utilizando el Libro Blanco sobre la Democracia en los EE. UU. como eje de una breve reflexión acerca de la manera en que estas cuestiones fundamentales —relativas a la concepción, estructuración y puesta en práctica de las nociones de partido
en la política— pueden resultar pertinentes para el desarrollo de modelos de democracia partidista (especialmente en Asia) que no sean ni enteramente socialistas ni liberal-democráticos. 

NOTAS: 

1. HUI WU, GUIGUZI, CHINAS FIRST TREATISE ON RHETORIC: A CRITICAL TRANSLATION AND COMMENTARY 56–58 (Hui Wu & C. Jan Swearingen eds., 2016, 300s B.C.).

2. See Aziz Huq & Tom Ginsburg, How to Lose a Constitutional Democracy,
65 UCLA L. REV. 78, 80–84 (2018) (asserting democracy loses legitimacy when its
institutional predicates, “competitive elections,” “rights of political speech and
association,” and the “administrative and adjudicative rule of law,” cease occurring
simultaneously); Simone Chambers, Democracy and Constitutional Reform:
Deliberative Versus Populist Constitutionalism, 45 PHIL. & SOC. CRITICISM 1116,
1123–24 (2019) (stating that erosion of democracy’s institutional predicates are
conjoined with populism’s restriction of participatory and deliberative constitutional
processes). But see Eoin Daly, Rousseau’s Illiberal Constitutionalism: Austerity,
Domination, and the Circumstances of Politics, 20 INT’L J. CONST. L. 563, 573–75
(2022) (arguing liberal constitutionalism fails to address deeper forms of social and
economic domination that undermines democratic legitimacy from within).
3. See, e.g., WALTER F. MURPHY, CONSTITUTIONAL DEMOCRACY: CREATING
AND MAINTAINING A JUST CONSTITUTIONAL ORDERN 185 (2007) (identifying
electoral processes incorporated in constitutional texts); Stephen Breyer, James
Madison Lecture, Our Democratic Constitution, 77 N.Y.U. L. REV. 245, 247–48,
265–66 (2002) (expanding on electoral provisions present within the United States
Constitution); Louis Henkin, Constitutionalism, Democracy and Foreign Affairs, 67
IND. L.J. 879, 884, 886 (1992) [hereinafter Henkin, Constitution & Foreign Affairs]
(showing the centrality of constitutionalism and democracy in the United States
Constitution even when the text is silent on a certain topic); see also Louis Henkin,
Constitutional Rights and Human Rights, 13 HARV. C.R.-C.L. L. REV. 593, 610
(1978) (comparing constitutionalism within the United States Constitution and other
international documents).
4. See, e.g., DAVID SCHULTZ, ELECTION LAW AND DEMOCRATIC THEORY 17
(2014) (arguing that election law, i.e., statutes, is the “writing that gives life or
meaning to a political system, such as a democracy,” and in America, “election law
is the law of democracy—it is the set of laws that make our political system actually
operate.”).
5. See, e.g., Larry Catá Backer, Using Law Against Itself: Bush v. Gore Applied
in the Courts, 55 RUTGERS L. REV. 1109, 1171 (2003) [hereinafter Backer, Using
Law Against Itself] (analyzing over 100 judicial opinions post-Bush v. Gore to
illustrate that it “now appears unremarkable” for courts to rival legislative bodies in

deciding fundamental political issues); cf. Richard L. Hasen & Matthew Queen,
What Judges Should Know About Election Law, 108 JUDICATURE 35, 36–38 (2024)
(urging judges to develop and apply clear rules before elections and focus on the
application of those rules, rather than acting as an outcome-determinative entity for
elections).
6. See Hasen & Queen, supra note 5, at 37 (discussing the need for courts to
work hand-in-hand with administrators and focus on small remedial adjustments that
enhance election fairness and administrability).
7. In this light, see, for example, the central role Administrative Procedure Act,
5 U.S.C. §§ 551–59, plays in governing the process by which administrative
agencies legislate (in the form of rulemaking authorized by the elective branches,
the legitimacy of which is then consigned to the courts).
8. See, e.g., Victor A. Hernández-Huerta, Disputed Elections in Presidential
Democracies: Contexts of Electoral “Blackmail”, 82 J. POL. 89, 90–91 (2020)
(noting that the two broad strands of comparative scholarship discussing election
disputes both fail to account for the short-term goals of party elites).
9. See, e.g., Gábor Halmai, Populism, Authoritarianism and Constitutionalism,
20 GERMAN L.J. 296, 302, 311 (2019) (arguing that where there are illiberal policies
or authoritarian populism, there cannot be liberal, democratic constitutionalism);
Mark Tushnet, Editorial, Varieties of Constitutionalism, 14 INT’L J. CONST. L. 1, 1,
3–4 (2016) (mapping the widely held scholarly view that “[L]iberal
constitutionalism simply is constitutionalism, and that all other varieties are
defective.”).

 10. See, e.g., Tímea Drinóczi & Agnieszka Bień-Kacała, Illiberal
Constitutionalism: The Case of Hungary and Poland, 20 GERMAN L.J. 1140, 1140,
1150 (2019) (arguing Hungary and Poland’s turn to illiberalism is a “democratic
degermation of the system,” though it has not devolved as badly as Russia or
Turkey); Hugo Canihac, Is Constitutional Pluralism (Il)liberal? On the Political
Theory of European Legal Integration in Times of Crisis, 22 GERMAN L.J. 491, 495–
98 (2021) (discussing the widespread liberal critique of constitutional pluralism, in
the EU, including the claim that, as an inherently illiberal theory, it “fundamentally
endangers the very idea of the rule of law”); Paul Blokker, Populist Counter-
Constitutionalism, Conservatism, and Legal Fundamentalism, 15 EUR. CONST. L.
REV. 519, 520–23 (2019) (asserting the new populist constitutionalism in Hungary
and Poland is a destructive autocratic political design).
11. See FRANCIS FUKUYAMA, THE END OF HISTORY AND THE LAST MAN xi–xiv
(1992) (stating liberal democracy, as understood globally following World War II,
remains “the only coherent political aspiration”).
12. See ANDRÁS SAJÓ, CONSTITUTIONAL SENTIMENTS 5 (2011)
(“Constitutionalism and the administration of justice are often presented as
institutions that improve efficiency in human affairs by promising the eradication of
emotion from the constitutional public sphere.”); see also Henkin, Constitution &
Foreign Affairs, supra note 3, at 884–86 (framing constitutional democratic order as
a specific constellation of principles, namely limited power, democratic
participation, protection of individual rights, and judicial enforcement).
13. See, for example, Mark Tushnet, Authoritarian Constitutionalism, 100
CORNELL L. REV. 391, 421–22 (2015), for a discussion on authoritarian
constitutionalism and how academic literature in the West is littered with the
elaboration of this binary. See also Tom Ginsburg & Alberto Simpser, Introduction:
Constitutions in Authoritarian Regimes, in CONSTITUTIONS IN AUTHORITARIAN
REGIMES 1, 8–9 (Tom Ginsburg & Alberto Simpser eds., 2014) (describing

 authoritarian regimes’ use of democratic practices as “window dressing”). Please
note the criticism here isn’t directed to the elaboration of constitutionalist theories
of liberal democracy—those efforts ought to be celebrated—it is directed toward the
premise that outside of these elaborated theories of liberal democratic
constitutionalism, democratic constitutionalism is theoretically impossible.
14. This is a question that has been raised, from time to time, within the
discussion about reform and development of liberal democracy by reference to the
gap between a democratic ideal and practice. For a broad discussion of democratic
pluralism and the role of independent organizations, see ROBERT A. DAHL,
DILEMMAS OF PLURALIST DEMOCRACY: AUTONOMY VS. CONTROL (1982).
15. See STEVEN LEVITSKY & LUCAN A. WAY, COMPETITIVE
AUTHORITARIANISM: HYBRID REGIMES AFTER THE COLD WAR 5–7 (2010) (arguing
for a definition of democracy that is “procedural but demanding,” and continually
examines whether a “reasonably level playing field between incumbents and
opposition” exists).
16. See, e.g., Andreas Schedler, The Logic of Electoral Authoritarianism, in
ELECTORAL AUTHORITARIANISM: THE DYNAMIC OF UNFREE COMPETITION 1, 4–5,
15–16 (Andreas Schedler ed., 2006) (characterizing electoral authoritarian regimes
as “creative institutions” with three traditional classes of actors, citizens, opposition,
and ruling parties, but that may facilitate gradual democratization).
17. See Larry Catá Backer, “The Flower of Democracy Blooms Brilliantly in
China [
国的民主之花绚丽绽放]”: The Chinese Communist Party and the Chinese
Constitutional Order, in ROUTLEDGE HANDBOOK OF CONSTITUTIONAL LAW IN
GREATER CHINA 67, 74 (Ngoc Son Bui, Stuart Hargreaves & Ryan Mitchell eds.,
2022) [hereinafter Backer, The Flower of Democracy] (“[I]t is . . . the expression
of the fundamental constitutional ordering in which law itself is meant to express
and rationalize the socialist system operating under the constraints of its principles
and guided by its vanguard.”).

18. See Kim Lane Scheppele, Commentary, The Rule of Law and the
Frankenstate: Why Governance Checklists Do Not Work, 26 GOVERNANCE 559, 562
(2013) (arguing that “what if?” questions would be rule-of-law indicators for the
ultimate analysis on how constitutional order works in practice, rather than a set
checklist); David Landau, Abusive Constitutionalism, 47 U.C. DAVIS L. REV. 189,
195–96, 235 (2013) (conceptualizing democracy on a spectrum with various kinds
of authoritarian regimes); see also Drinóczi & Bień-Kacała, supra note 10, at 1140–
41, 1141 n.3 (referencing Scheppele and Landau’s theories as applied to the EU,
specifically Poland and Hungary).
19. See, e.g., H. W. O. Okoth-Okendo, Constitutions Without Constitutionalism:
An African Political Paradox, in CONSTITUTIONALISM AND DEMOCRACY:
TRANSITIONS IN THE CONTEMPORARY WORLD 65, 66–79 (Douglas Greenberg et al.
eds., 1993) (analyzing African States’ constitutions that do not conform to traditional
constitutionalism theory and instead are used to demonstrate a state’s sovereignty
and “[entail] no element of sanctity”). But see Larry Catá Backer, From Constitution
to Constitutionalism: A Global Framework for Legitimate Public Power Systems,
113 DICK. L. REV. 671, 676 (2009) (arguing for an understanding of
constitutionalism as a systematization of thinking grounded in development of
supernational normative systems which legitimize constitutions).
20. See Larry Catá Backer & Flora Sapio, Popular Consultation and Referendum
in the Making of Contemporary Cuban Socialist Democracy Practice and
Constitutional Theory, 27 U. MIA. INT’L & COMP. L. REV. 37, 129 (2019) (“This
expression of the democratic turn is managed endogenously, through a mechanics
of managed consultation. It is also expressed exogenously, though a system of
carefully controlled referendums.”).

21. See id. at 43, 117–18 (noting that Leninist theory toward popular
participation in China has involved a development of core-collective binary,
mediated through the political theory of the “mass line,” meaning “from people to
people”).
22. See id. at 40–41 (highlighting the development of radical collectivity under
Mao Zedong, which lead to “technocratization and institutionalization of
consultation” and the development of China’s approach since the Reform and
Opening Up era of Deng Xiaoping).
23. See Victor C. Funnell, The Metamorphosis of the Chinese Communist Party,
4 STUD. COMP. COMMUNISM 3, 13–14 (1971) (stating that the balance between
“centralization of authority and local initiative” is the critical challenge for
Communist regimes that establish themselves the arbiter of policy and, as a result,
dominate all internal government administration).
24. See generally
中国新型政党制度 [China’s Political Party System:
Cooperation and Consultation], 中华人民共和国国务院新闻办公室 [THE STATE
COUNCIL INFO. OFF. OF CHINA] (June 25, 2021) [hereinafter SC–China Political
Party System],
http://www.scio.gov.cn/zfbps/ndhf/2021n_2242/202207/t20220704_130685.html
(on file with American University International Law Review) (emphasizing policy
reform’s role in “[pioneering] socialism with Chinese characteristics,” allowing the
nation to become stronger, gain status internationally, and for people to enjoy a
better life).
25. See Backer & Sapio, supra note 20, at 40–44 (discussing the development of
a transformed theory of the “collective” and the “core” as one of the most
remarkable changes in Marxist-Leninist theory).

 26. On its history in that respect, see, for example, Henrike Rudolph, The
Preparations for the First Chinese People’s Political Consultative Conference and
the Quest for Legitimacy, in PLANTING PARLIAMENTS IN EURASIA, 1850–1950:
CONCEPTS, PRACTICES, AND MYTHOLOGIES 282, 283–87 (Ivan Sablin & Egas Moniz
Bandeira eds., 2021), which discusses changes in Chinese perception of the
relationship between the individual, the collective, and the state, eventually leading
to deviation from previous attempts to use consultative bodies to the expansion of
regime legitimacy.
27. In Cuba, for example, mass political organizations are not embedded into the
system and popular consultation is done directly through the vanguard party and its
associated mass organizations, with conformation of major policy legitimated
through popular referendums. See Larry Catá Backer, Flora Sapio & James Korman,
Popular Participation in the Constitution of the Illiberal State: An Empirical Study
of Popular Engagement and Constitutional Reform in Cuba and the Contours of
Cuban Socialist Democracy 2.0, 34 EMORY INT’L L. REV. 183, 194 (2019).
28. See 杨峻岭 [Yang Junling] & 杨东丽 [Yang Dongli],
论中国共产党坚持
人民当家作主的历史发展 [On the Historical Development of the Communist Party
of China’s Ensuring of the People’s Position as Masters of the Country], 58 教学与
研究 [TEACHING & RSCH.] 82, 89 (2024) (noting the Whole-Process People’s
Democracy as the result of both the CPC’s deepened understanding of laws
governing the democracy and the clarity gained in the practical experience of

promoting socialist democratic theory).
29. See id. at 89 (highlighting the century–long journey of the CPC’s building of
socialist democracy, which maintained “the people are the masters of the country”
as an advanced, genuine, and lofty pursuit of democratic value).
30. See SC–China Political Party System, supra note 24 (“In China, the CPC
and eight other political parties were founded for national salvation. Their shared
goals were the realization of national independence, the people’s liberation and
wellbeing, and the prosperity of the country.”).
31. See generally
中国的民主 [China: Democracy That Works], 中华人民共和
国国务院新闻办公室 [THE STATE COUNCIL INFO. OFF. OF CHINA] (Dec. 4, 2021)
[hereinafter SC–Democracy That Works],
http://www.scio.gov.cn/zfbps/ndhf/2021n_2242/202207/t20220704_130715.html
(on file with American University International Law Review) (describing the Whole
Process People’s Democracy as the people’s will and strenuous efforts, under the
CPC’s leadership, to obtain common prosperity, ensure the Chinese people’s active
and effective engagement, and improve China as a socialist democracy rooted in
Chinese history, culture, and traditions).

 32. See generally Ministry of Foreign Aff. of China,
美国民主情况 [The State
of Democracy in the United States], 外交部 [MINISTRY OF FOREIGN AFF.] (Dec. 5,
2021, at 10:00 EST) [hereinafter MFA–State of U.S. Democracy],
https://www.mfa.gov.cn/web/ziliao_674904/zt_674979/ywzt_675099/2020/kjgzbd
fyyq_699171/202112/t20211205_10462534.shtml (on file with American
University International Law Review) (describing American-style democracy as a
dysfunctional, undemocratic system focused on “money politics” and political
polarization that “plunges” other countries into conflict and chaos).
33. Id.
34. Xi Jinping, Gen. Sec’y, China, Speech at the First Session of the 14th
National People’s Congress (Mar. 13, 2023),
http://english.scio.gov.cn/m/topnews/2023-03/15/content_85168965.htm (on file

with American University International Law Review).
35. See Jiayue Quan & Liqiong An, The Mass Line Is the Core Ideas and Values
of the Communist Party, 11 J. POL. & L. 37, 38–39 (2018) (describing the inevitable
requirements of the Chinese “mass line” as unity of truth and value theories, a high
degree of unity consciousness, and a firm hold to productivity standard and people’s
interest standards). For the historical foundations of the mass line, see Graham
Young, Comment, On the Mass Line, 6 MOD. CHINA 225, 226–27 (1980).
36. See, e.g., Samantha Hoffman, Grasping Power with Both Hands: Social
Credit, the Mass Line, and Party Control, JAMESTOWN (Oct. 10, 2018),
https://jamestown.org/grasping-power-with-both-hands-social-credit-the-mass-
line-and-party-control (on file with American University International Law Review)
(“Although the term ‘public participation’ might carry democratic connotations for
western ears, the process is not remotely democratic. ‘Public participation’ as the
Party understands it today is, by and large, an updated version of the Maoist
organizational concept of the ‘Mass Line.’”).
37. See 学而时习 [Continuous Learning],
民主应该什么样?习近平这样说
[What should Democracy Be? Here’s what Xi Jinping Says], 求是网 [QUISHI WEB]
(Oct. 13, 2021, at 08:09 EST) (China), https://www.qstheory.cn/zhuanqu/2021-
10/13/c_1127950586.htm (on file with American University Washington College of
Law) (providing a compilation of Xi Jinping’s speeches on what democracy should
be.)

38. See id. (“人民只有在投票时被唤醒、投票后就进入休眠期,这样的民
主是形式主义的。” [“The people are only awakened when they vote, and then go
into a dormant period after voting. Such democracy is formalistic.”]).
39. Id. (“评价一个国家政治制度是不是民主的、有效的,主要看国家领导
层能否依法有序更替,全体人民能否依法管理国家事务和社会事务、管理经
济和文化事业,人民群众能否畅通表达利益要求,社会各方面能否有效参与
国家政治生活,国家决策能否实现科学化、民主化,各方面人才能否通过公
平竞争进入国家领导和管理体系,执政党能否依照宪法法律规定实现对国家
事务的领导,权力运用能否得到有效制约和监督。” [“In evaluating whether a
country’s political institution is democratic and effective, we primarily looks to
whether the leadership of the country can transition in accordance to law, the people
as a whole can manage state and social affair in accordance of law, as well as
economic and social affairs, whether the public can freely express demands in their
interests, whether every aspects of society can effectively participate in state politics,
whether state decision-making can be scientific and democratic, whether talents
from all walks of life can enter state leading and managing system through fair
competition, whether the leading party can effectuate its leadership over state affairs
by their constitutions, and whether the use of power can be effectively
counterbalanced and monitored.”]; see also崔清新 [Cui Qingxi] & 陈非 [Chen Fei],
习近平用”8个能否” 评价制度是否民主有效 [Xi Jinping Uses “Eight Cans” to
Evaluate Whether an Institution is Democratic and Effective],” 人民网 [PEOPLE.CN]
(Sept. 9, 2014, at 8:06 EST), http://politics.people.com.cn/n/2014/0909/c1001-
25622836.html (on file with American University Washington College of Law)
(categorizing Xi’s remark as “eight cans”).

 40. See SC–China Political Party System, supra note 24 (describing socialist
constitutional democracy as unique political structure born of China’s unique
foundations, other political parties’ as having wide scope to engage in state
governance, and CPC’s efforts to further institutionalize and standardize multiparty
cooperation); SC–Democracy That Works, supra note 31 (encouraging non-CPC
parties to engage in democratic oversight by criticizing and advising in political
consultation and overseeing the implementation of major policies which increases
solidarity between the CPPCC and the CPC).
41. See 习近平[Xi Jinping], Gen. Sec’y, China, 高举中国特色社会主义伟大
旗帜 为全面建设社会主义现代化国家而团结奋斗 ——在中国共产党第二十次
全国代表大会上的报告 [Hold High the Great Banner of Socialism with Chinese
Characteristics and Strive in Unity to Build a Modern Socialist Country in All
Respects: Report to the 20th National Congress of the Communist Party of China]
(Oct. 16, 2022) [hereinafter Xi, Report to the 20th CPC Congress] (China),
https://www.gov.cn/xinwen/2022-10/25/content_5721685.htm (on file with
American University International Law Review) (emphasizing the major theoretical
innovations Chinese Communists must continue to adopt, summarized in the
Thought on Socialism with Chinese Characteristics for a New Era, as putting people
first, maintaining self-confidence, upholding fundamentals while breaking new
ground, adopting problem oriented approaches, applying systems thinking, and
maintaining global vision); see also MICHAEL A. PETERS, THE CHINESE DREAM:
EDUCATING THE FUTURE ch. 3 (2019) (acknowledging inclusion of Xi Jinping’s
Thought on Socialism with Chinese Characteristics for a New Era in CPC’s
constitution, implications it has for China moving forward, and discussions
surrounding the ideology).

 

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