Monday, July 27, 2026

Reflexiones sobre el pathos recursivo: El discurso del 26 de julio del Primer Secretario del Partido Comunista Cubano, Miguel Díaz-Canel: «Que cada amanecer nos encuentre en pie de lucha» [May Every Dawn Find Us Ready to Fight]

 

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«Queridos pinareños: reciban este 26 de Julio, el cariño y mi reconocimiento por haber ganado, con su esfuerzo, consagración a la causa revolucionaria y trabajo creador, el gran honor de ser la sede del acto central por el 73 aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, Día de la Rebeldía Nacional. Un fuerte abrazo a todos, Raúl Castro Ruz».[“Dear residents of Pinar del Río: on this July 26th, receive my affection and appreciation for having earned, through your effort, dedication to the revolutionary cause, and creative work, the great honor of hosting the central event for the 73rd anniversary of the assault on the Moncada and Carlos Manuel de Céspedes barracks, National Rebellion Day. A big hug to all, Raúl Castro Ruz.”]
Con ese sentido mensaje del Líder al frente de la Revolución, General de Ejército Raúl Castro Ruz, inició su discurso en el Acto Central Nacional por el 26 de Julio, el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez. [With that heartfelt message from the Leader at the head of the Revolution, Army General Raúl Castro Ruz, the First Secretary of the Central Committee of the Party and President of the Republic, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, began his speech at the National Central Act for July 26th.] (Address of Diaz Canel on 26 July Anniversary)

 Así comienza la cobertura de lo que en su día fue una conmemoración mucho más robusta y, vista desde la perspectiva de lo que terminó siendo la revolución militar de 1959, gloriosa, del inicio de lo que se convertiría en el período revolucionario de la historia cubana contemporánea. Su punto culminante, como de costumbre, es un discurso más bien largo pronunciado por un líder de la nomenklatura, ocupando un espacio que durante décadas ocuparon primero Fidel y luego Raúl Castro. Este año las conmemoraciones son menos gloriosas y se producen en condiciones no solo de crisis interna, sino también de una certeza mucho mayor de que la presión externa bien podría forzar un cambio significativo en el carácter y el rumbo de la gloriosa revolución cuyo inicio se conmemora tradicionalmente el 26 de julio.

Hace muchos años, en un ensayo que titulé Ciudades Prohibidas (15 de octubre de 2008), reflexioné sobre los espacios semióticos de los espacios recursivos y su influencia corruptora en el curso de la vida de los imperios, incluso los pequeños, como el de Cuba. Si bien el objeto de aquel ensayo eran las manifestaciones físicas de espacios físicos que primero manifiestan la gloria, luego se convierten en prisiones y después forman una barrera que separa la realidad circundante de los habitantes de sus grandes espacios. Y sin embargo, los espacios ideológicos pueden ser tan asfixiantes como los espacios interiores de la Ciudad Prohibida, de Versalles y del Palacio de Topkapi. Señalé entonces:

Y ahí radica la perversa ironía de los grandes espacios. Lo que parece maximizar la expresión del poder hacia afuera, del gobernante hacia los súbditos, perversamente también actúa en contra de ese poder. Estos palacios son, en efecto, aislados, remotos, inaccesibles. Grandes extensiones de tierra y edificaciones deliberadamente aisladas de aquellos sometidos al poder de sus ocupantes. Y los habitantes, del más al menos poderoso, están tan aislados como la arquitectura dentro de la cual transcurren sus vidas. Y ahí está el problema. Se trata de un espacio autorreferencial, y sus habitantes terminan reflejando cada vez más esa orientación de su entorno. Aislados en su poder, los habitantes de estos palacios habitan un pequeño mundo de su propia creación. Dependen de otros para obtener información sobre el mundo exterior que controlan. Y tienen poca idea de las condiciones de las poblaciones que dependen de ellos: ¿por qué habrían de cultivar tal idea, si la noción de su posición frente a los súbditos es tan sólida como el edificio que sirve de expresión física de esa posición? Llevados de una ceremonia a otra, funcionan como engranajes de una máquina que produce la apariencia del poder mientras se alejan cada vez más de sus fuentes. Los más poderosos terminan reducidos a un estado de dependencia total, incapaces de funcionar salvo en su papel dentro de la producción de la apariencia del poder. Es más, en una etapa avanzada, hasta los más poderosos quedan reducidos a metáfora. Son tan cautivos como gobernantes.

No sorprende entonces que quienes ejercen tan vasto poder oficial desde estos lugares terminen siendo esencialmente irrelevantes en la vida de los gobernados: figuras casi míticas que pueden descartarse cuando resultan inconvenientes o cuando la población sometida ha seguido adelante (sin ellos). O se convierten en fuentes de un poder arbitrario y que no responde a nadie. Gobernar dentro de una arquitectura que magnifica la experiencia autorreferencial del poder hace que su expresión fuera de los muros del palacio quede desconectada. Y cuanto más desconectada esté la expresión del mando, mayor será la tendencia de la población a reaccionar mal. Esa mala reacción, a su vez, se observa con alarma y sospecha, y puede reforzar la tendencia del palacio a buscar con más ahínco la protección de sus muros y de las visiones que allí se generan. El palacio se convierte tanto en refugio como en expresión hacia afuera del poder. Y así, la dinámica de la decadencia queda bien mezclada en la argamasa de los edificios palaciegos. Lo que pudo haber comenzado como la expresión del poder proyectado hacia afuera por una estructura de gobierno que concibió el palacio para reflejar la fuerza de esa expresión de voluntad política, se convierte en su opuesto: un lugar al que el poder se repliega para protegerse del exterior y que se proyecta hacia adentro, hasta que queda poco que gobernar salvo los propios recintos del palacio.

El discurso del Primer Secretario del 26 de julio de 2026 es, en cierto sentido, un estudio de la semiótica del pathos que inevitablemente producen los sistemas cerrados que no tienen adónde ir salvo dar vueltas sobre sí mismos, no porque no puedan proceder de otra manera, sino porque cognitivamente eso se ha vuelto "imposible" sin perderse a sí mismos en el "otro" autoconstruido. Podría decirse, entonces, que las declaraciones exhiben características importantes de una "Ciudad Prohibida" discursiva, un espacio discursivo que solo se ve a sí mismo, que es enteramente recursivo, y que es incapaz de tender puentes entre sus propios espacios interiores y lo que ocurre a su alrededor. Cuanto mayor es la brecha, con más fuerza se aferran quienes están dentro de estos palacios a la ilusión del poder, de la gloria, y a la sensación de que desde dentro de sus muros aún pueden proyectar poder o autoridad, incluso cuando el alcance de esa autoridad se reduce al interior de esos espacios.

Esa es la lección del discurso del Primer Secretario, uno servido como si fuera un mitin de ánimo (pep rally) antes de un partido de fútbol americano en una gran universidad estatal de Estados Unidos, con la certeza de que los jugadores no saldrán con nada que se parezca a una victoria. El discurso del Primer Secretario Díaz-Canel en el 73 aniversario del asalto al Cuartel Moncada (Día de la Rebeldía Nacional en Pinar del Río) giró en torno a tres temas centrales: la continuidad histórica, las severas crisis internas y una retórica antimperialista agresiva. Son temas que se han convertido en tropos discursivos finamente afinados, que se repiten con regularidad desde la década de 1960, pero ahora actualizados para la crisis actual.

Encuadre ideológico e hitos históricos simbólicos. Presentó los desafíos actuales de Cuba como un "nuevo Moncada": una lucha que exige resistencia para alimentar la eventual recuperación. Vinculó el acto con aniversarios significativos: el próximo centenario del natalicio de Fidel Castro (nacido en 1926) y el 95 cumpleaños de Raúl Castro (quien envió un saludo inicial). Y honró a figuras históricas, como el Comandante Ramiro Valdés, a la vez que elogió a la juventud llamada a liderar el desarrollo local. 

Reconocimiento de severas crisis internas. El Primer Secretario abordó directamente el deterioro de las condiciones socioeconómicas: apagones generalizados, estancamiento industrial y los frecuentes fallos del Sistema Electroenergético Nacional (SEN). Destacó escaseces críticas en el sector de la salud, señalando más de 100,000 cirugías demoradas, la falta de tratamientos oncológicos de primera línea y un salto en la tasa nacional de mortalidad infantil de 4.5 a 9.3 por cada 1,000 nacidos vivos (aunque señaló que Pinar del Río logró mantener su tasa más baja, en 4.8).  

Responsabilización del embargo estadounidense y las presiones externas. La semiótica crítica del Lebenswelt cubano es que Cuba existe en y como la sombra de los Estados Unidos: sus victorias se logran a pesar de los Estados Unidos, sus desafíos y derrotas son el resultado directo de las maquinaciones estadounidenses. Así, el Primer Secretario atribuyó el colapso económico, la escasez de combustible y las crisis médicas enteramente a un "genocidio fríamente calculado" y a una "política de máximo estrangulamiento económico" por parte de Estados Unidos. Denunció las sanciones internacionales dirigidas contra funcionarios de salud cubanos, envíos de combustible e inversiones extranjeras, e hizo un llamado a los actores globales para que no se conviertan en "cómplices". 

 Logros locales y llamado a la acción. Como es costumbre en estos discursos, y ciertamente desde 2008, el Primer Secretario se centró en cuestiones operativas envueltas en objetivos ideológicos. Elogió los esfuerzos de recuperación de Pinar del Río tras el huracán Ian (2022), su producción de tabaco y arroz, y su transición hacia las energías renovables (por ejemplo, 87 MW en nuevos parques solares). Y concluyó con un llamado a la autosuficiencia, la sustitución de importaciones y la participación ciudadana activa bajo la consigna: "Que cada amanecer nos encuentre en pie de guerra".


 

Un análisis político directo resulta bastante sencillo: el discurso del Primer Secretario refleja a un régimen que intenta mantener su legitimidad política en medio de una de las crisis económicas y sociales más agudas que ha vivido Cuba desde el "Período Especial" de los años noventa. La mención explícita en el discurso de apagones de más de 24 horas, colapsos de la red del SEN y severa escasez de medicamentos subraya cuán ineludibles se han vuelto estos problemas en el discurso nacional. Y sin embargo, la realidad ineludible es esta: las envejecidas termoeléctricas de Cuba y los severos déficits en la importación de combustible han paralizado la vida cotidiana y la producción industrial. Al citar abiertamente el aumento de la mortalidad infantil y las cirugías canceladas, la dirigencia reconoce la profundidad del malestar público —probablemente para adelantarse a la indignación popular— mientras traslada el 100% de la culpa a las sanciones extranjeras, en lugar de a la mala gestión interna sistémica o a las fallas de la planificación central agrícola.

El fuerte énfasis en el centenario de Fidel Castro (1926-2026) sirve como una herramienta retórica vital para el gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC). También parece ser una especie de estrategia discursiva de continuidad: a medida que la generación de la Revolución de 1959 (la "generación histórica") va desapareciendo, la dirigencia posterior a los Castro, encabezada por Díaz-Canel, enfrenta una crisis de legitimidad histórica. Invocar el legado de Fidel y el respaldo personal de Raúl Castro es un intento de reavivar el sentimiento nacionalista, reforzar la disciplina partidista y apelar a la juventud para que se mantenga leal en tiempos de extrema dificultad.

El alineamiento geopolítico y la retórica antimperialista son a la vez trillados y probablemente reconfortantes para la nomenklatura y para otros sectores que tienen mucho que perder ante una rectificación mayor del sistema. El comentario geopolítico más amplio del Primer Secretario ("Primero fue Gaza, el Líbano, Irán; hoy es Cuba") busca posicionar a la isla dentro de un bloque antihegemónico global más amplio. También evoca las formas tradicionales de contraofensiva diplomática cubana que en el pasado han funcionado relativamente bien: ante el aislamiento y las estrictas restricciones financieras impuestas por Washington, La Habana sigue apoyándose en gran medida en las redes de solidaridad internacional, en el voto antibloqueo de la Asamblea General de la ONU y en los vínculos estratégicos con socios no occidentales para mantener a flote su economía. Presentar el embargo como un problema global de "derechos humanos" sigue siendo la principal palanca diplomática de Cuba.

El condimento discursivo casi siempre es local, y cada vez más pequeño: la respuesta local, a cargo de la dirigente provincial Yamilé Ramos Cordero, destacó esfuerzos pragmáticos como la adopción de energía fotovoltaica (solar) y cadenas locales de suministro de alimentos. Esto pone de relieve el doble enfoque del gobierno: mantener en la cúpula un discurso político antimperialista rígido, mientras se exhorta a las provincias a adoptar medidas de supervivencia descentralizadas —como energía renovable fuera de la red y las iniciativas agrícolas locales— para sobrevivir a la crisis inmediata.

Nada de esto resulta particularmente interesante, salvo como noticia y como evidencia del estado avanzado del síndrome de la "Ciudad Prohibida". Mucho más interesante me resulta un análisis a través del lente de los signos, la creación de mitos y la construcción narrativa. Hemos llegado a entender que, en la semiótica jurídica, los textos no se limitan a comunicar información; organizan sistemas de signos que construyen y validan la realidad. En este discurso, el aparato estatal cubano utiliza marcadores semióticos para gestionar la crisis pública y reforzar su legitimidad institucional.

[Significante / Ritual] [Significado / Sentido] Discurso del 26 de julio ──────────► Revolución continua (sin transición) "El Moncada" ──────────► Sufrimiento legítimo / lucha necesaria El "enemigo externo" ──────────► Exoneración de los fracasos de la política interna

El significante "Moncada": el sufrimiento recontado como deber revolucionario. Ya he señalado antes que los sistemas estatales marxista-leninistas dependen en gran medida de mitos históricos para transformar las penurias materiales en obligaciones morales. Ese ha sido ciertamente el caso de Cuba, de una manera particularmente distintiva (véase, por ejemplo, From Hatuey to Che: Indigenous Cuba Without Indians and the U.N. Declaration on the Rights of Indigenous Peoples, 33(1) American Indian Law Review 201-238 (2008)). La metáfora: el Primer Secretario presenta el colapso actual de Cuba (apagones, déficits de combustible, escasez médica) no como fallos administrativos, sino como un "nuevo Moncada". La función semiótica: el histórico asalto al Moncada de 1953 fue una derrota táctica que sentó las bases de una eventual victoria estratégica. Al mapear semióticamente la parálisis económica de 2026 sobre el Moncada, el Estado resignifica el sufrimiento popular como sacrificio revolucionario. La privación se convierte, de motivo de protesta, en prueba de resistencia patriótica.

Anclajes textuales estructurales: la autoridad de la "vanguardia". El discurso no se abre con las palabras del propio Díaz-Canel, sino con un mensaje del General Raúl Castro Ruz, quien a su vez invoca a Fidel Castro Ruz. Esto evidencia un hilo común en la cadena de bloques de la autoridad. En el marxismo-leninismo cubano, esa cadena de bloques debe partir del nodo central de la autoridad: la legitimidad fluye de manera lineal y secuencial: el Líder de la Vanguardia, el Partido, el aparato del Estado (y en Cuba, también el estamento militar). El Primer Secretario parece actuar, o servir, como un operador administrativo cuya legitimidad depende enteramente de hacer referencia a los "signos" fundacionales (Raúl y Fidel). Esto refuerza la idea de que el Partido Comunista (PCC) sigue siendo el centro moral único e ininterrumpido de la nación, aunque uno que ahora se personifica.

No obstante, esa secuencia incluye un bucle de retroalimentación masiva (véase aquí): una retórica pública dirigida que impone el alineamiento entre la ciudadanía y las directrices del Partido. Hacia el final del discurso, Díaz-Canel traslada la responsabilidad de vuelta a la población: "El llamado ahora es a la acción... a buscar alternativas con audacia y creatividad... a confiar en nuestra propia fuerza." El Estado fija los límites ideológicos, pero exige que las comunidades locales (como Pinar del Río) se autoorganicen para resolver problemas prácticos (por ejemplo, construir parques solares, desarrollar la agricultura local) dentro de esas rígidas líneas políticas. Esto es vino viejo en botellas todavía más viejas. Pero sigue siendo interesante observar cómo su poder discursivo se ha ido diluyendo. La cohesión, por supuesto, es un componente externo crítico en el marxismo caribeño. El embargo de Estados Unidos funciona no solo como crítica económica, sino como un mecanismo institucional esencial para la cohesión interna. Al atribuir las fallas del sistema electroenergético (SEN), las cirugías canceladas y el aumento de la mortalidad infantil directamente al "estrangulamiento máximo" de Washington, el aparato estatal protege sus propios modelos de planificación económica de toda crítica interna. Reconocer fallas estructurales internas arriesga invalidar el propio modelo socialista. Por lo tanto, todo desglose sistémico interno debe enmarcarse, semiótica y teóricamente, como un acto de guerra extranjero.

Visto a través de este lente teórico, el discurso del presidente Díaz-Canel es menos un plan económico que un ejercicio de autopreservación estructural. Mediante signos semióticos cuidadosamente gestionados —invocando a la jerarquía revolucionaria, ya fallecida y envejecida, reencuadrando la pobreza aguda como una "batalla" activa, y depositando toda culpa a los pies de un antagonista externo— el Estado-Partido cubano busca racionalizar su continuo monopolio del poder en medio de un severo colapso material.

La pregunta ahora es algo mucho más importante: ¿será este el último discurso del 26 de julio que los líderes cubanos pronuncien bajo el actual conjunto de realidades en la construcción ideológica y la puesta en práctica del modelo político-económico cubano tal como está constituido hoy? Esa es la única pregunta que debería haberse abordado.

 Y ese último comentario, mordaz, en forma de pregunta, apunta a una tensión que al principio dudé en enfrentar, pero que ahora sí voy a enfrentar. La pregunta retórica final del ensayo —si este podría ser "el último discurso del 26 de julio" pronunciado bajo el actual modelo ideológico y político-económico— trata implícitamente la profundidad de la crisis reconocida (apagones, mortalidad infantil, cirugías canceladas) como evidencia de que el sistema se acerca a algún tipo de punto de quiebre. Es un punto de quiebre que en efecto podría desembocar en una ruptura, con un elemento nuevo: la presión sostenida de Estados Unidos. Pero esto choca con mi propia tesis sobre la peculiaridad de la situación cubana y la resiliencia de su praxis marxista-leninista caribeña. En "Cuba and the Constitution of a Stable State of Misery: Ideology, Economic Policy, and Popular Discipline", argumenté explícitamente que lo que parece ser inestabilidad en el modelo político cubano en realidad "se está convirtiendo en un estado estable de miseria", en el cual el control se mantiene "sobre la base de una realidad de miseria lo suficientemente desafiante como para mantener a la población bien controlada y al sistema político razonablemente bien ordenado". Sugerí que esta lectura, además, invierte la interpretación convencional de la protesta popular, tratando el estallido popular periódico no como una señal prerrevolucionaria del colapso del régimen, sino como un mecanismo disciplinario que el propio Estado utiliza para calibrar los límites externos de la miseria tolerable. Si esa tesis se sostiene, mi insinuación final aquí, la de que podría haber un ocaso para el sistema actual, la pregunta con la que cierra el ensayo, sugiere una respuesta, y una respuesta negativa: el reconocimiento de la crisis en el discurso de Díaz-Canel no es evidencia de una ruptura inminente, sino precisamente el tipo de admisión gestionada y cuantificada de las penurias (100,000 cirugías demoradas, una tasa de mortalidad infantil que sube a 9.3 por cada 1,000) que un modelo de "estado estable de miseria" predeciría que el régimen haría abiertamente, como parte de sostener el equilibrio, y no de socavarlo. El punto de inflexión de ese cálculo se desplaza entonces de dentro de Cuba hacia sus irritantes externos, y en particular, hacia Estados Unidos.

El texto del discurso, en el español original y en traducción al inglés, aparece a continuación.

 

Díaz-Canel: «Que cada amanecer nos encuentre en pie de lucha»

Foto: José M. Correa

«Queridos pinareños: reciban este 26 de Julio, el cariño y mi reconocimiento por haber ganado, con su esfuerzo, consagración a la causa revolucionaria y trabajo creador, el gran honor de ser la sede del acto central por el 73 aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, Día de la Rebeldía Nacional. Un fuerte abrazo a todos, Raúl Castro Ruz».

Con ese sentido mensaje del Líder al frente de la Revolución, General de Ejército Raúl Castro Ruz, inició su discurso en el Acto Central Nacional por el 26 de Julio, el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

El mandatario cubano destacó que «Cuba libra hoy una batalla histórica, un nuevo Moncada», y recordó las palabras de Fidel, cuando calificó al Moncada como el motor pequeño que movió después el motor grande que es la Revolución.

Díaz-Canel insistió en que hoy los cubanos estamos peleando «ferozmente y tozudamente por nuestra soberanía y nuestro derecho de escoger libremente el modo de gobernarnos, con la misma pasión con la que José Martí se propuso conquistar toda la justicia».

En sus palabras, recordó el ejemplo del Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, quien fue consecuente con sus ideales hasta el último instante de su vida.

Una vez más el Presidente se refirió a las muestras de heroísmo cotidiano, entre las cuales resaltó los resultados del Programa Materno Infantil en Pinar del Río, con 4.8 por cada mil nacidos vivos, y cero muertes maternas, «en medio de apagones y carencias de todo tipo». Reconoció también otros elementos que fueron esenciales para los resultados que hoy exhibe la provincia, como la producción de alimentos, la producción tabacalera y los encadenamientos de la industria alimentaria.

Destacó también el trabajo de ciencia a innovación, el desarrollo cultural y la protección del patrimonio. La provincia tiene, además, un sistema de trabajo que ha permitido mayor vínculo con las comunidades. «Felicitaciones Pinar del Río, por el heroísmo y los resultados», dijo el Presidente. Saludó también a Matanzas y Villa Clara, provincias destacadas y reconoció los resultados de Guantánamo y Sancti Spíritus.

Díaz-Canel reflexionó en que los adversarios históricos de la nación cubana, «lanzan todos los días una amenaza contra la Revolución, y cada semana anuncian un nuevo castigo para empresas y funcionarios cubanos, incluso para quienes, sean cubanos o extranjeros, se atrevan a enviar un barco de petróleo o invertir en Cuba», especialmente llamó de infames los argumentos de las sanciones que apuntan a entidades y funcionarios de la Salud Pública Cubana.

«Han declarado una guerra mundial contra las izquierdas y a Cuba, como capital del Comunismo en el siglo XXI», dijo el Presidente y recordó que no solo están criminalizando la protesta, y de forma oportunista están buscando una nueva excusa para justificar su genocida política contra Cuba que el mundo condena. «Dejen a Cuba vivir en paz» afirmó, y añadió que «Cuba no es una amenaza ni para los Estados Unidos, ni para ningún otro país sobre la tierra».

Habló además de los méritos de nuestra Isla en materia de solidaridad internacional, y destacó que, a pesar de las dificultades, las universidades cubanas han graduado a más de 30 000 profesionales, más de 300 de los cuales provienen de otros países, y resaltó el dato de que, entre ellos, 23 fueron médicos palestinos y cinco estadounidenses. «¿A esto, llaman terrorismo? ¿A esto llaman amenaza?», cuestionó.

«La única amenaza contra la seguridad en la región, la verdadera y real amenaza contra la paz mundial, y contra la vida humana, es la política de agresión que provoca hambrunas, empobrecimiento, migraciones desordenadas, caos, inestabilidad, y decenas de miles de muertes en todo el mundo», afirmó.

Firmemente el Presidente expresó: «Desde esta tribuna denunció que Cuba es víctima de un genocidio, fríamente calculado. El Gobierno de Estados Unidos ha diseñado e implementado conscientemente, una política de máxima asfixia económica contra el pueblo cubano. Ha recrudecido su política de seis décadas de bloqueo, imponiendo un cerco energético y financiero, provocando una profunda crisis en el sistema electroenergético que se traduce en apagones de más de un día, paralización de industrias, y afectación a decenas de miles de trabajadores».

Denunció también estadísticas que muestran el dolor de las familias cubanas, como las muertes por falta de medicamentos que siempre fueron gratuitos en el país; más de 100 000 cirugías que no pueden ejecutarse porque los hospitales no pueden ser protegidos de apagones imprevistos en las ya frecuentes caídas del SEN y por la falta de combustible de las plantas de apoyo. Más de 118 000 pacientes de cáncer entre ellos 1200 niños no pueden recibir los tratamientos de primer nivel y están obligados a tratamientos alternativos de segunda y de tercera línea, «y lo que es tan o más doloroso, la tasa de mortalidad infantil subió a 9.3 por cada mil nacidos vivos, frente a los 4.5 que se registraban en años anteriores. En esos números van los rostros de niños que no vieron la vida como consecuencia del bloqueo», dijo y afirmó que es ilegal y criminal martirizar a un pueblo solo para que se revele contra su gobierno.

«El bloqueo es un arma de guerra y causa muertes», afirmó y dijo más adelante que el bloqueo solo funciona, por la complicidad de quienes temen al poder de Washington más que al juicio de la historia. «Esto es un nuevo llamado a la conciencia del mundo, no se conviertan en cómplices de otro genocidio».

«Antes fueron Gaza, Líbano, Irán, hoy es Cuba. Mañana puede ser cualquier otra nación» y recordó que la solidaridad internacional llegó demasiado tarde para miles de gazatíes, entre ellos más de 21 000 niños y recordó que por eso, la solidaridad con Cuba no es algo que pueda esperar, y agradeció, por ende, a quienes lo arriesgan todo para llegar con su solidaridad hasta la Isla y a los gobiernos que votaron, en la ONU, a favor de la resolución cubana contra el bloqueo a pesar de las presiones.

Díaz-Canel dijo que este 2026 tiene un significado especial no solo para cubanas y cubanos, «el año del Centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, tiene resonancias universales», afirmó y recordó que los cubanos honramos su memoria con palabras, pero también con hechos, con trabajo, con unidad, con dignidad y «con suficiente lucidez y determinación para aplicar, en el menor tiempo posible las transformaciones que el momento y la nación nos exigen».

A los jóvenes cubanos les dijo que son presente y futuro, «ustedes son los jóvenes del centenario de Fidel, están llamados a liderar este momento desde cada barrio y cada rincón de esta Isla», reflexionó.

Ya en los finales de sus palabras, el Presidente dijo que «el llamado ahora es a la acción, a no esperar, a no lamentarse, a no conformarse, a pensar como país, a buscar alternativas con audacia y creatividad, a cuidar cada recurso como si fuera el último, a producir, a sustituir importaciones, a desarrollar nuestro potencial, a confiar en nuestras propias fuerzas», llamó a cada cubano a ser protagonista del momento que vivimos y dijo que «el llamado de hoy es a la esperanza».

«Que cada amanecer nos encuentre en pie de lucha», concluyó.

Foto: José M. Correa
Foto: José M. Correa
Foto: José M. Correa

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«FRENTE AL BLOQUEO, RESPONDEREMOS CON MÁS TRABAJO Y MÁS UNIDAD»

Foto: José M. Correa

El 26 de Julio de 1953, un grupo de jóvenes asaltaron de forma sincronizada los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes en las ciudades orientales de Santiago de Cuba y Bayamo, con el objetivo de iniciar la lucha y despojar a Cuba de la tiranía batistiana.

La mañana de la Santa Ana llegó junto el fragor rebelde, cómplice de cientos de disparos que acunaron el amanecer de la Revolución.

Hoy el pueblo de Cuba conmemora el aniversario 73 de esa gesta, en la provincia de Pinar del Río como sede del acto central por el Día de la Rebeldía Nacional.

Luego de 50 años de haber sido merecedora por primera vez de esta sede, en 1976 la Plaza de la Revolución en Pinar del Río acoge alrededor de 5 000 pinareños en representación de todos los cubanos.

En su intervención, la Primera Secretaria del Partido en la provincia, Yamilé Ramos Cordero, reafirmó que la designación de Pinar del Río como sede nacional del Día de la Rebeldía Nacional, en especial durante el año del centenario del natalicio de Fidel Castro ratificó la respuesta del pueblo ante el recrudecimiento del bloqueo estadounidense. «Frente a las graves y desafiantes circunstancias —señaló— nuestra respuesta es y será siempre con mucha firmeza: defender la revolución y sus conquistas».

Ramos Cordero recordó que más de 40 pinareños participaron en la gesta del Moncada, de los cuales tres cayeron en combate y 13 fueron asesinados por la dictadura batistiana.

En cuanto al contexto actual, la Primera Secretaria del Partido en la provincia, reconoció que fueron muchos los retos, luego del paso del huracán Ian en 2022, la construcción de viviendas para damnificados, el montaje de nuevas casas de cultivo del tabaco y la edificación de 27 casitas infantiles en los más remotos espacios de la geografía pinareña, así como el mantenimiento constructivo de centros educativos y de la Salud.

La Primera Secretaria en Vueltabajo ratificó además que, estas dificultades forjaron un pueblo fiel y firme que ha sabido salir adelante siempre pensando como país y como Revolución.

Ramos Cordero destacó el avance de la provincia en la transición energética con el montaje de cuatro parques fotovoltaicos que suman 87 MW, además de la instalación de energías renovables en centros hospitalarios y de alta demanda social.

En Salud Pública la provincia mantiene una tasa de mortalidad infantil de 4,8 por cada mil nacidos vivos, con varios municipios en cero durante periodos prolongados. La esperanza de vida al nacer es de 78,1 años y más de 1 000 profesionales profesionales del sector prestan colaboración médica en 38 países.

Ante los desafíos actuales los pinareños siguen cultivando, manteniendo a la provincia como la mayor productora de arroz del país.

La funcionaria detalló que, «Pinar del Río produce el 70 % del tabaco nacional, con creciente incorporación de jóvenes y mujeres. Reconoció que aún no se cubre toda la demanda de alimentos, pero aseguró que «es el camino para lograrlo, produciendo más y aprovechando todas las potencialidades».

En el deporte, resaltó la medalla de oro de Leyanis Pérez en el Mundial de Atletismo y la quinta corona olímpica de Mijaín López, que mantienen el orgullo de «esta tierra de campeones»

Ramos Cordero llamó a no cruzarse de brazos, expresando su fidelidad y compromiso en el pueblo pinareño: «Frente a las amenazas imperiales, responderemos con más Revolución. Frente al bloqueo, responderemos con más trabajo, más unidad. Frente a la mentira, responderemos con la verdad de nuestra historia y la justeza de nuestra causa».

En su discurso evocó las palabras de Fidel en 1976: «Esta provincia dio uno de los mejores contingentes para el inicio de la lucha armada revolucionaria. Jóvenes de Artemisa, Guanajay y de la ciudad de Pinar del Río. Por eso, tenemos presente el aporte de esta región de Cuba a la lucha revolucionaria antes del 26 de julio, después del 26 de julio, antes del primero de enero, ayer, hoy y mañana».

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------El Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, preside el acto por el Aniversario 73 del Asalto de los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, al que asisten 5 000 pinareños en representación de toda Cuba.

Asisten, además, el Comandante del Ejército Rebelde José Ramón Machado Ventura, Miembros del Buró Político del Comité Central del Partido, hermanos de la solidaridad internacional y dirigentes de las provincias de Matanzas y Villa Clara que obtuvieron la condición de destacadas.

La celebración del Día de la Rebeldía nacional se dedica al centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, el cumpleaños 95 del General de Ejército, Líder al frente de la Revolución, Raúl Castro Ruz, y al aniversario 50 de la primera vez en que Pinar del Río recibió la sede de esta efeméride.

Foto: José M. Correa

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Foto: Tomada de Internet
Foto: Captura de pantalla
Foto: Captura de pantalla
Foto: Captura de pantalla
Foto: Captura de pantalla
Foto: Tomada del perfil en X del PCC
Foto: Captura de pantalla

El pueblo de Pinar del Río, en representación de toda Cuba, celebrará hoy el Aniversario 73 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, un hecho que marcó definitivamente el rumbo de la Revolución.

Es la cuarta ocasión en la que la provincia más occidental de Cuba acoge las celebraciones por el Día de la Rebeldía Nacional, y constituye, sin duda alguna, unos de los territorios, como cada palmo de esta Isla, en los que las transformaciones revolucionarias cambiaron para siempre la triste realidad del pueblo.

En medio de un bloqueo recrudecido en su máxima expresión por el imperio, el pueblo de Cuba demuestra que sigue fiel a su historia y que nuestros héroes no están ni olvidados ni muertos.

 

Aquel motor pequeño que movió después la inmensa obra social nacida el primero de enero de 1959, sigue siendo motivo de orgullo, lealtad a la Patria y compromiso incuestionable con nuestra independencia.

 

 

Here is the English translation of the article:

Díaz-Canel in Pinar del Río: “May every dawn find us ready to fight” (Special Coverage)

With a message sent by Army General Raúl Castro Ruz, Leader of the Cuban Revolution, the First Secretary of the Central Committee of the Party and President of the Republic, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, began his speech at the National Central Act for July 26th.

By: Digital Editorial Team | internet@granma.cu

By: Amelia Quintero Becquer | internet@granma.cu

By: Leydis María Labrador | internet@granma.cu

By: Mailenys Oliva Ferrales | internet@granma.cu

July 26, 2026 – 05:07:05

Díaz-Canel: “May every dawn find us ready to fight”

(Photo: José M. Correa)

“Dear residents of Pinar del Río: on this July 26th, receive my affection and appreciation for having earned, through your effort, dedication to the revolutionary cause, and creative work, the great honor of hosting the central event for the 73rd anniversary of the assault on the Moncada and Carlos Manuel de Céspedes barracks, National Rebellion Day. A big hug to all, Raúl Castro Ruz.”

With that heartfelt message from the Leader at the head of the Revolution, Army General Raúl Castro Ruz, the First Secretary of the Central Committee of the Party and President of the Republic, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, began his speech at the National Central Act for July 26th.

The Cuban president stressed that “Cuba is fighting a historic battle today, a new Moncada,” and recalled Fidel's words when he described the Moncada assault as the small engine that later set in motion the large engine that is the Revolution.

Díaz-Canel emphasized that today Cubans are fighting “ferociously and stubbornly for our sovereignty and our right to freely choose how we govern ourselves, with the same passion with which José Martí set out to conquer all justice.”

In his remarks, he remembered the example of Commander of the Revolution Ramiro Valdés Menéndez, who remained true to his ideals until the last moment of his life.

Once again, the President referred to demonstrations of daily heroism, highlighting the results of the Maternal and Child Health Program in Pinar del Río, with an infant mortality rate of 4.8 per thousand live births and zero maternal deaths, “amid blackouts and shortages of all kinds.” He also recognized other key factors behind the results the province shows today, such as food production, tobacco farming, and supply-chain integration in the food industry.

He highlighted the work in science and innovation, cultural development, and heritage protection. The province also has a working system that has fostered stronger ties with local communities. “Congratulations Pinar del Río, for your heroism and your results,” the President said. He also greeted Matanzas and Villa Clara—provinces recognized as outstanding—and acknowledged the achievements of Guantánamo and Sancti Spíritus.

Díaz-Canel reflected that the historical adversaries of the Cuban nation “issue threats against the Revolution every single day, and every week announce new punishments for Cuban companies and officials, including anyone—Cuban or foreign—who dares to send a oil tanker or invest in Cuba.” He specifically called the arguments behind sanctions targeting Cuban Public Health entities and officials infamous.

“They have declared a world war against the left, and against Cuba as the capital of 21st-century Communism,” said the President, noting that they are not only criminalizing protest, but opportunistically seeking new excuses to justify their genocidal policy against Cuba, which the world condemns. “Let Cuba live in peace,” he stated, adding that “Cuba is not a threat to the United States, nor to any other country on Earth.”

He also spoke of our island’s merits regarding international solidarity, highlighting that despite the difficulties, Cuban universities have graduated over 30,000 professionals, more than 300 of whom came from other countries. He emphasized that among them were 23 Palestinian doctors and five Americans. “Is this what they call terrorism? Is this what they call a threat?” he questioned.

“The only threat to security in the region, the true and real threat to world peace and human life, is the policy of aggression that causes famines, impoverishment, disorderly migration, chaos, instability, and tens of thousands of deaths worldwide,” he asserted.

Firmly, the President expressed: “From this platform, I denounce that Cuba is the victim of a coldly calculated genocide. The United States Government has consciously designed and implemented a policy of maximum economic strangulation against the Cuban people. It has intensified its six-decade blockade, imposing an energy and financial siege that has triggered a deep crisis in the electro-energy system, resulting in blackouts lasting more than a day, the shutdown of industries, and severe impacts on tens of thousands of workers.”

He also denounced statistics reflecting the pain of Cuban families, such as deaths due to shortages of medicines that were always free in the country; more than 100,000 surgeries that cannot be performed because hospitals cannot be protected from unexpected blackouts during the now-frequent failures of the National Electric System (SEN) and due to a lack of fuel for backup generators. More than 118,000 cancer patients, including 1,200 children, cannot receive first-line treatments and are forced onto second- and third-line alternative therapies. “And what is as painful or even more painful: the infant mortality rate rose to 9.3 per thousand live births, compared to 4.5 recorded in previous years. Behind those numbers are the faces of children who did not get to live as a consequence of the blockade,” he said, asserting that it is illegal and criminal to torment a people just to get them to revolt against their government.

“The blockade is a weapon of war and causes deaths,” he stated, adding later that the blockade only works due to the complicity of those who fear Washington’s power more than the judgment of history. “This is a new call to the world’s conscience: do not become accomplices to another genocide.”

“First it was Gaza, Lebanon, Iran; today it is Cuba. Tomorrow it could be any other nation,” he said, recalling that international solidarity arrived too late for thousands of Gazans, including more than 21,000 children. He emphasized that solidarity with Cuba cannot wait, expressing gratitude to those who risk everything to deliver solidarity to the island, as well as to governments that voted in the UN in favor of the Cuban resolution against the blockade despite external pressures.

Díaz-Canel noted that this year, 2026, holds special meaning not only for Cubans: “The centenary year of Commander-in-Chief Fidel Castro Ruz carries universal resonance,” he affirmed, reminding listeners that Cubans honor his memory with words, but also with deeds, hard work, unity, dignity, and “with enough clarity and determination to implement, as quickly as possible, the transformations that this moment and the nation demand of us.”

Addressing Cuban youth, he told them they are the present and future: “You are the youth of Fidel’s centenary; you are called to lead this moment from every neighborhood and every corner of this island.”

Concluding his speech, the President stated that “the call now is to action—not to wait, not to complain, not to settle, but to think as a country, to seek alternatives boldly and creatively, to safeguard every resource as if it were the last, to produce, to substitute imports, to develop our potential, and to rely on our own strength.” He urged every Cuban to play an active role in the present moment, declaring, “Today’s call is a call to hope.”

“May every dawn find us on a war footing,” he concluded.

“In the face of the blockade, we will respond with more work and more unity”

(Photo: José M. Correa)

On July 26, 1953, a group of young people mounted a synchronized assault on the Moncada and Carlos Manuel de Céspedes barracks in the eastern cities of Santiago de Cuba and Bayamo, aiming to launch the struggle to liberate Cuba from the Batista tyranny.

The morning of Saint Anne’s Day arrived alongside revolutionary fervor, accompanying hundreds of gunshots that heralded the dawn of the Revolution.

Today, the people of Cuba commemorate the 73rd anniversary of that event, with Pinar del Río province hosting the central event for National Rebellion Day.

Fifty years after first earning the honor of hosting this event in 1976, the Revolution Square in Pinar del Río brings together around 5,000 residents representing all Cubans.

In her address, Yamilé Ramos Cordero, First Secretary of the Party in the province, reaffirmed that designating Pinar del Río as the national host for National Rebellion Day—especially during the centenary year of Fidel Castro's birth—ratified the people’s response to the tightening U.S. blockade. “In the face of serious and challenging circumstances,” she noted, “our response is and always will be steadfast: to defend the revolution and its achievements.”

Ramos Cordero recalled that over 40 people from Pinar del Río participated in the Moncada assault, three of whom fell in combat and 13 of whom were murdered by the Batista dictatorship.

Regarding the current context, the First Secretary recognized that challenges have been numerous following Hurricane Ian in 2022, including housing construction for victims, erecting new tobacco curing barns, building 27 childcare centers in the most remote areas of the province, and undertaking structural maintenance of health and education facilities.

She further affirmed that these hardships forged a loyal, resolute population that has consistently managed to move forward by thinking as a country and as a Revolution.

Ramos Cordero highlighted the province’s progress in energy transition, including the installation of four photovoltaic parks totaling 87 MW, as well as the implementation of renewable energy systems in hospitals and high-demand social facilities.

In public health, the province maintains an infant mortality rate of 4.8 per thousand live births, with several municipalities reporting zero for extended periods. Life expectancy at birth stands at 78.1 years, and over 1,000 healthcare professionals from the area provide medical assistance across 38 countries.

Facing current challenges, the people of Pinar del Río continue farming, maintaining the province’s position as the country’s largest rice producer.

She detailed that “Pinar del Río produces 70% of the national tobacco crop, with increasing involvement from youth and women.” While acknowledging that local food demand is not yet fully met, she assured that “producing more and leveraging all potential is the path to achieving it.”

In sports, she highlighted Leyanis Pérez’s gold medal at the World Athletics Championships and Mijaín López’s fifth Olympic title, both continuing to bring pride to “this land of champions.”

Ramos Cordero called on citizens not to stand idly by, expressing the loyalty and commitment of the local populace: “In the face of imperial threats, we will respond with more Revolution. In the face of the blockade, we will respond with more work and more unity. In the face of lies, we will respond with the truth of our history and the justice of our cause.”

In her speech, she recalled Fidel’s words from 1976: “This province provided one of the finest contingents for the start of the armed revolutionary struggle—youth from Artemisa, Guanajay, and the city of Pinar del Río. That is why we remember the contribution of this region of Cuba to the revolutionary struggle before July 26th, after July 26th, before January 1st—yesterday, today, and tomorrow.”

The First Secretary of the Central Committee of the Party and President of the Republic, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, presides over the ceremony marking the 73rd Anniversary of the Assault on the Moncada and Carlos Manuel de Céspedes Barracks, attended by 5,000 residents of Pinar del Río representing all of Cuba.

Also attending are Rebel Army Commander José Ramón Machado Ventura, members of the Political Bureau of the Central Committee of the Party, international solidarity comrades, and leaders from Matanzas and Villa Clara provinces, which earned outstanding recognition.

The celebration of National Rebellion Day is dedicated to the centenary of Commander-in-Chief Fidel Castro Ruz, the 95th birthday of Army General and Revolutionary Leader Raúl Castro Ruz, and the 50th anniversary of the first time Pinar del Río hosted this historic event.

The people of Pinar del Río, representing all of Cuba, will celebrate today the 73rd Anniversary of the assault on the Moncada and Carlos Manuel de Céspedes barracks—an event that decisively shaped the course of the Revolution.

This marks the fourth time Cuba's westernmost province hosts the National Rebellion Day celebrations. It stands, like every corner of this island, as a territory where revolutionary transformations permanently altered the harsh realities facing its people.

Amid an intensified blockade enforced to the extreme by the empire, the Cuban people demonstrate that they remain true to their history, and that our heroes are neither forgotten nor dead.

That small engine, which later powered the immense social undertaking born on January 1, 1959, remains a source of pride, loyalty to the Homeland, and an unquestionable commitment to our independence.

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